Gas de calidad

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El gas natural que llega hasta las plantas de regasificación no siempre es igual, sino que su composición varía según su procedencia y el tratamiento al que haya sido sometido a lo largo de la cadena de suministro. Por eso, una de las tareas que realizan las plantas de regasificación como Bahía de Bizkaia Gas es precisamente supervisar que el gas que se inyecta a la red para que llegue a los consumidores, domésticos o industriales, cumple los requisitos establecidos por el sistema para el correcto funcionamiento de aparatos y fábricas.

El gas que llega a Bahía de Bizkaia Gas para su regasificación es sometido a un estricto control para asegurar su calidad.

 

El gas natural está compuesto casi en su totalidad por metano (casi nunca menos del 92%). El resto son hidrocarburos pesados, -como el etano, propano o butano-, y otros componentes con menor poder calorífico como pueden ser el nitrógeno, el CO2, o el azufre, que se encuentra en cantidades casi despreciables (además, siempre desaparece en el proceso de licuefacción).

Uno de los indicadores de la composición del gas es el Índice de Wobbe (IW), que indica la relación entre el poder calorífico de la materia y la raíz cuadrada de la densidad relativa. Es uno, si no el más importante, de los indicadores que determinan la “calidad” del gas natural. Cuanto más pesado es el combustible (más porcentaje de hidrocarburos pesados) mayor será su poder calorífico y, por tanto, más alto será el IW, normalmente medido en términos de megajulios por metro cúbico (MJ/m3). La normativa española fija un rango que va de los 45,7 a los 54,7 MJ/m3, si bien en la práctica suele ser bastante más estrecho, del orden de los 4 MJ/m3.

Esto, sin embargo, no quiere decir que, a un mayor IW, el gas sea de mayor calidad. Simplemente es distinta. Por ejemplo, los motores de combustión de vehículos que funcionan con gas natural necesitan para un mejor funcionamiento que el porcentaje de metano sea lo más alto posible. Es decir, que el IW sea menor.

Un test cada 4 minutos

Bahía Bizkaia Gas somete a un estricto control la calidad del gas que recibe en sus instalaciones y que se cumplen las NGTS (Normas de Gestión Técnica del Sistema Gasista). Las más básicas se refieren al ya comentado Índice de Wobbe, o al PCS (Poder Calorífico Superior), aunque en los protocolos de detalle se definen de forma más concreta otras necesidades del sistema gasista, como las relativas al transporte o comercialización del producto.

“El primer responsable que se cumplan las especificaciones es, lógicamente, el que trae la mercancía. Pero nosotros luego tenemos que comprobarlo”, explica Juan Manuel Pérez Garmendia, jefe de operaciones de Bahía Bizkaia Gas (BBG). Este proceso de validación comienza en el momento en el que el buque que transporta el GNL zarpa del correspondiente puerto con destino a la planta vizcaína. “Es entonces cuando nos envían las especificaciones técnicas, y nosotros evaluamos casi al momento si cumple la normativa española”, añade Pérez Garmendia.

Una vez en el puerto, la carga tarda una media de 12 horas en ser trasladada desde el buque hasta los tanques de almacenamiento. Y cada cuatro minutos es sometida a una cromatografía (muestra) para determinar la composición exacta del combustible y decidir si es válido o no para el sistema gasista español. En caso negativo, el cargamento podría ser rechazado. No suele ser, ni mucho menos, un caso habitual.

Hay ocasiones en que el Índice de Wobbe del gas excede del rango establecido por las normas españolas, pero existe la posibilidad de mezclarlo con otros gases procedentes de otros buques para obtener una mezcla apta. “Al combinar los cargamentos, conseguimos un IW muy igualado. Los que recibimos en BBG (principalmente de Trinidad y Tobago, Perú, Nigeria y Noruega) por lo general suelen estar por debajo de los 53 MJ/m3 (el rango máximo aceptado por la normativa española es de 54,7)”, explica Pérez Garmendia.

Se trata de que, de una u otra forma, el combustible que llega hasta los hogares o industrias ya en su estado gaseoso inicial cumpla con los estándares de calidad.

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